De esto se trata...

Llevo tiempo pensando si lo que escribo necesita ser publicado en un libro. Decidi, despues de pensarlo un poco, que no estoy interesado en esa parte de la producción literaria, ni tampoco pienso que sea la forma en la que quiero compartir las cosas que escribo...

En fin, de esto se trata este blog. Es simplemente mi forma de compartir con quien tenga ganas de leer un poco.

Los poemas que escribo son ideas, pensamientos y sentimientos siempre comunes a todos.

Espero sea un espacio para disfrutar y compartir.

Buena vida!

 

JPY

Manchas de humedad

Vi una mujer

Premonición

Sintiendo

A la deriva

Tu piel

Eras del mar

Efímero

Incondicional

En el medio

A solas

Nueva Voz

Dentro tuyo

Infinitas

No lo hagas

Palabras sin sentido

Sin sabores

Párpados silenciosos

Difusa

Y me olvidó

No quiero

Alquimia

Amante

Aves sin nido

Impune

Libertad

Ojos hambrientos

Voces

Arcoiris

Ya olvidé

Blanco

Creciendo

Ya no quiero

Días azules

Distintos

Quiere vivir

Corazones Cobardes

Digo tu nombre

Soñado

La tormenta

Deseo

De lejos

Batalla

Nunca Olvides

Dolores de Invierno

No da más

El otro lado

Todo empezó como “un juego”. Ya saben, eso que hacemos todos alguna vez en la vida con los amigos, desafiarnos.

Este desafío era complicado; cruzar nadando el río hasta el otro lado, quizás parece algo simple, aunque la distancia era bastante y además de eso estaba la corriente de agua que había en el medio. Una corriente muy fuerte que te empujaba bastante y era muy difícil cruzar al otra lado. Pocos lo habían hecho, según contaban por ahí. Y todos estos ingredientes eran los que nos llamaban más aún a intentarlo. Esa frase que siempre nos decimos: “a que no te animás!”... Muchas veces termina generando problemas.

Ese día Marcos estaba decidido, sobre todo cuando llegaron algunas de las chicas del grupo. Nosotros los varones siempre tendemos a querer mostrar que somos capaces de lo que sea, parte de los cortejos, tal vez.

Así fue que 'se mandó’ nomás. Empezó a nadar braceando muy fuerte hasta que vimos que llegó a la parte del medio, a la corriente más fuerte y notamos que lo comenzaba a empujar y sacarlo del curso que llevaba.

Todos comenzamos a gritarle para que regresara porque veíamos que le estaba costando avanzar en línea recta y en ese punto te cansas muchísimo: -Marcos! Volvé, gritábamos todos juntos pero se ve que entre la distancia y el ruido del agua no nos alcanzaba a escuchar porque él siguió y siguió nadando. Marcos alcanzó a escuchar a sus amigos gritando aunque no lograba entender lo que decían, estaba intentando bracear más fuerte para evitar que la corriente lo sacara mucho del rumbo. Así que metió toda la fuerza que tenía para seguir y seguir intentando alcanzar el otro lado. Le costó. Le costó muchísimo. La corriente era demasiado fuerte, mucho más de lo que el se había imaginado.

De pronto empezó a sentir como la fuerza disminuyó… casi por completo. Todo de pronto estaba muy calmo y sentía que nadaba prácticamente sin esfuerzo.

Era muy bueno, pensó, una linda sensación después del gran esfuerzo. ¡Llegó al otro lado! Cuando alcanzo la orilla y salió del agua se sentía un poco aturdido y mareado, tenía un sensación extraña en todo el cuerpo, - plancentera, pensó, pero extraña.

El clima era distinto, la luz, el perfume, todo parecía demasiado perfecto. -Qué bueno que lo logré, estaba pensando sentado en la playita del otro lado cuando una voz conocida, pero que el sabía que no había escuchado desde hace ya tiempo, le dijo -¿Marcos, como te sentís? Él se paró de un salto y si, era alguien que él no veía hace mucho tiempo.

Con los ojos llenos de lágrimas corrió para abrazar a su abuelo.

Del otro lado estábamos nosotros; junto a algunos policías y los padres de Marcos que llegaron justo cuando los bomberos estaban sacando del agua su cuerpo.

 

JPY

El jardín de las rosas marchitas

6:45 a.m. Despertaba siempre a la misma hora.

Su departamento hacía eco del silencio que reinaba en sus pequeños dos ambientes, de eso y de esa insoportable gotera a la que ya se había acostumbrado. Diez flexiones de brazos seguidas de veinte sentadillas y luego veinte abdominales que hacia sin descanso en dos rondas eran, según él, lo que lo ayudaba a despertar del todo antes de meterse a la ducha.

Así empezaban los días de Jeremías, que era un tipo que hasta quien no lo conocía podría catalogar de: muy práctico, aunque solitario y sombrío.

La elección de la ropa no significaba para el más que unos minutos ya que iba tomando del placar lo que estaba más mano, con suerte, con mucha suerte, a veces lograba combinar algunas cosas aunque solo se enteraba si al llegar al trabajo, Natalia, la mujer con los ojos más lindos que él había visto, le soltaba un: -Buen día, Buen día, que lindo que estas hoy!, a lo que el respondía, siempre en voz baja, con un: tengo una fiaca terrible, no veo las horas de tomarme unos mates. Jeremías y Natalia trabajaban juntos desde hacía más o menos once años, a ella le parecía notarlo más solitario y triste en los últimos meses y por eso siempre trataba de darle charla mientras el tomaba un par de mates al lado del dispenser de la oficina.

Ella siempre hablaba sobre algún libro que leía ya que era una gran lectora, también hablaba sobre la vida después de la muerte y sobre autos, dos temas que le apasionaban; el solo la miraba y rara vez respondía algo, o tal vez nunca; y siempre era el quién terminaba esas cortas charlas, después del quinto o sexto mate, con la misma frase: -bueno, a trabajar se ha dicho, y se metía a su box desde donde no salía más que para volver a casa.

Natalia siempre quería conversar un poco más, sobre todo en esos días que le parecía verlo más triste que de costumbre. Un día, ella le pregunto: Jere, que haces además de venir a trabajar?, él se quedó callado un momento, con los ojos hacia arriba y a su izquierda, evidentemente intentando inventar una respuesta y termino soltando entre dientes un: - nada; que fue para ella muy poco convincente pero le dio pie para jugársela: dale, contáme, o tengo que ir hasta tu casa para saber más de vos? –Nada te digo, que se yo, tengo un pequeño jardín y cuando estoy en casa trabajo en eso, nada más. -un jardín?, siguió ella, - que lindo, y que flores tenes?, Jere solo respondió: bue, ricos los mates pero estoy con mucho laburo, y se fue a su box.

Esa noche no podía dormir, ella nunca antes había hecho esa pregunta. En los días siguientes casi evitó mirarla y ni se detenía cuando ella lo saludaba, en la oficina siempre es fácil ese escape: un -Estoy con muchísimo trabajo; bastaba para poner fin a cualquier tipo de conversación.

Hasta que un día ella lo siguió hasta donde él vivía, no era muy lejos, unas dieciséis cuadras de la oficina, que el siempre hacia a pie. En su camino, Jeremías, solo hizo dos paradas, una en una florería donde compro un enorme ramo de rosas rojas y otra en un pequeño corralón donde compro una bolsita de, más o menos, dos o tres kilos de arena. A ella no le pareció nada raro, y siguió tras él. Dejo que el entrara al edificio, y espero un momento afuera, hasta que una vecina abrió la puerta del edificio y ella pasó, sin que nadie la viera. Toco el timbre y sintió cuando Jeremías se acercó al ojo de buey de la puerta y se quedó ahí quieto: -sí, te seguí, le dijo. Pasaron unos segundos hasta que el abrió y le dijo: pasa.

Ella miro todo, lo miro a él y se encogió de hombros intentado buscar con ese gesto alguna explicación. Él solamente miraba hacia abajo sin decir nada.

Todo el piso del departamento estaba lleno de arena y por todos lados se podían ver clavadas un centenar de rosas marchitas.

Ella lo miró y dijo: -un jardín de rosas marchitas? -es genial! Sabes lo que me cuesta conseguir las rosas marchitas que me gusta usar como señalador en los libros que leo? Decía ella sobre un risa que se cortó cuando en un rincón, donde estaban un par de herramientas de jardinería, contó las doce rosas, frescas, rojas y hermosas del ramo que recién había comprado, frente a una mesita dónde vió un portarretrato con su foto y al lado de este el recorte de un diario de hacía unos meses atrás, también con su foto, junto a un titular que decía: JOVEN MUJER PIERDE LA VIDA EN ACCIDENTE VIAL.

 

JPY

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